¿Cuándo es superdotado un niño?

¿Cuándo es superdotado un niño?

Niños superdotados

Algunos padres se dan cuenta de que sus hijos muestran ciertas actitudes o realizan determinadas acciones propias de niños mucho más mayores. Son niños que aprenden antes a hablar y a andar, que se expresan muy bien para su corta edad, que demuestran un gran interés por el entorno y curiosidad por conocer cosas nuevas, que tienen una motricidad fina bien desarrollada y antes de lo habitual… Pero no todos los niños precoces o con talento son superdotados, te explicamos cuáles son las características que definen a un niño superdotado, y qué debes hacer si descubres que la capacidad intelectual de tu pequeño es superior a la media.

¿Cuándo es superdotado un niño?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) superdotada es aquella persona con un coeficiente intelectual superior a 130, aunque en la actualidad la normativa vigente española exige tres condiciones para que un niño sea calificado como tal: un coeficiente intelectual igual o superior a 130, un alto rendimiento académico y una gran creatividad. Si cualquiera de estos factores no aparece, no se puede hablar de superdotación.

Según el Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades de la Universidad Francisco de Vitoria, para conseguir una productividad óptima es indispensable la combinación de la inteligencia y la creatividad con emociones como la empatía, el afecto o la motivación.

El coeficiente intelectual nunca decrece y aumenta medio o un punto anualmente hasta alcanzar los 18 o 20 años de edad. Lo ideal, según todos los expertos, es que el niño superdotado crezca en un entorno familiar y escolar adecuado que le permita desarrollar esa potencialidad.

La gran incógnita es el papel del factor genético en la superdotación intelectual. Ricardo Sanmartín, presidente de ASENID (Asociación Española de Niños Superdotados, www.asenid.com) y psicólogo especialista, señala que “se han visto casos de varios hermanos superdotados, de la misma forma que en una misma familia se han encontrado un superdotado y un deficiente. Hay muchas teorías sobre ello que tratan de discernir si la inteligencia es adquirida o es ambiental. Yo creo que la inteligencia nace y se hace”.

En nuestro país hay alrededor de 300.000 alumnos superdotados, aunque la mayoría (hasta un 98%) no están diagnosticados, según recoge el informe Alumnos precoces, superdotados y de altas capacidades, realizado por el Centro de Investigación y Documentación Educativa del Ministerio de Educación y Cultura.

Características del niño superdotado

Aunque los niños superdotados son precoces en una o varias áreas, no hay que pensar por ello que todos los niños precoces son superdotados. El niño precoz es aquel que tiene una competencia prematura respecto al promedio de la población de su edad, pero no tiene que ser necesariamente más inteligente que el resto.

Para saber si tu hijo tiene una superdotación, o sólo muestra un talento precoz en alguna actividad de su interés, lo mejor es que observes su comportamiento para detectar si presenta algunas de las siguientes características propias de los niños superdotados:

  • Suelen aprender a leer antes que sus compañeros y disfrutan enormemente del placer de la lectura.
  • Sienten una gran curiosidad por saber, lo que les lleva a consultar diccionarios y enciclopedias.
  • Poseen un amplio vocabulario.
  • Presentan un desarrollo psicomotor precoz.
  • Gran capacidad de razonamiento, abstracción y concentración.
  • Aprenden y comprenden rápidamente y con facilidad.
  • Tienen mala caligrafía, llegando a presumir de ello.
  • Poseen buen sentido del humor.
  • Imaginación y fantasía. Gran creatividad.
  • Sensibilidad extraordinaria.
  • Empatía.
  • Autoexigencia, perfeccionismo.
  • No les gusta trabajar en grupo, demostrando ser muy individualistas.
  • Son eficaces en sus resultados.
  • Están dotados de un pensamiento flexible.
  • Suelen ser generosos y mostrarse muy sensibles ante las injusticias.
  • Tienen seguridad y capacidad de persuasión.
  • Son populares entre sus compañeros y amigos.
  • No soportan las imposiciones no razonadas.
  • Prefieren hablar con adultos y jugar con niños más mayores.
  • Suelen mostrar una gran necesidad de reconocimiento y éxito.
  • No soportan la falta de progreso ni las rutinas.

Diagnóstico del niño superdotado

Aunque parezca una contradicción, si no recibe los estímulos adecuados, la mayor capacidad intelectual del niño superdotado puede convertirse en una desventaja para él en el colegio, porque se aburre, se siente frustrado, y puede permanecer ausente, y no atender a las explicaciones del profesor, o también rebelarse y negarse a cumplir las normas.

Ricardo Sanmartín, presidente de ASENID, aconseja acudir a una asociación si se han observado algunos de los síntomas que apunten a una posible superdotación intelectual, aunque matiza que “lo primero que les preguntamos a los padres es si los profesores han visto algo, porque el criterio de un profesor es un criterio objetivo y nos fiamos más de un comentario de un docente que de la apreciación de unos padres”.

Sanmartín aconseja “hacer la evaluación psicopedagógica, que consta de nueve pruebas. Lo ideal es realizarlo antes de los cinco años”. Se entrega un informe a los padres con los resultados. “En el caso de que se demuestre la superdotación del alumno, se informa a los padres de los pasos a seguir para la acreditación oficial por parte de la administración educativa correspondiente”, añade el presidente de ASENID.

Todos los expertos coinciden en la necesidad de un diagnóstico, para lo que es necesaria la colaboración de la familia y el centro educativo (profesores y equipo de orientación), además de poder acudir a otros especialistas, o a las diversas asociaciones que existen en España.

Aunque son niños que aprenden fácilmente, si el plan de enseñanza no es el adecuado existe una alta probabilidad de fracaso escolar o, al menos, de un bajo rendimiento académico. La mitad de los superdotados sufren fracaso escolar. Asimismo, también suelen aparecer problemas de sociabilidad, ante la falta de modelos sociales con los que identificarse. De ahí la necesidad de un diagnóstico, para determinar cuanto antes si un niño es superdotado y establecer un plan de actuación.

Cómo ayudar y educar a un niño superdotado

Según el Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades, los niños superdotados, además de ser más rápidos que los demás, actúan de otra manera, ya que piensan, sienten, aprenden, y ven las situaciones y los conflictos desde una perspectiva distinta, lo que les lleva a abordarlos y resolverlos de un modo diferente. Es necesario, por ello, que puedan disfrutar de servicios y programas educativos distintos, con el fin de que su alta capacidad resulte efectiva y eficaz para ellos mismos y para el resto de la sociedad.

Así pues, si el niño alcanza la calificación de superdotado (aunque la Ley Orgánica de la Educación de 2006 utiliza el término de “alumno de altas capacidades”), se puede acoger al programa que recoge la normativa vigente, que consiste en:

  • La aceleración: es decir, saltarse un curso.
  • La adaptación curricular: que se basa en mantener al niño en su grupo, pero proporcionándole contenidos más complejos, siempre dentro de su nivel y nunca avanzando conocimientos que se tratarán en cursos superiores.

En la actualidad, se conceden pocas aceleraciones y se tiende a la adaptación curricular.

Consejos para los padres de niños superdotados

Una vez resuelto el tema académico, los padres no deben olvidar que, a pesar de su inteligencia superior, su hijo sigue siendo un niño, y que en el ámbito familiar hay que facilitarle todo lo necesario para que pueda desarrollar al máximo sus capacidades, sin dejar por ello de disfrutar de su infancia. Los expertos recomiendan que:

  • Se le permita crecer y desarrollarse emocional y socialmente como cualquier otro niño de su edad.
  • Es preferible no etiquetarle como genio o diferente, para evitar que se sienta como una especie rara.
  • No se deben realizar comparaciones con otros hermanos o amigos de distinta condición intelectual.
  • Es conveniente que se relacione con niños de su misma edad.
  • Los padres han de colaborar con las tareas encomendadas especialmente para él por el centro educativo.
  • Es aconsejable proporcionarle recursos y materiales para satisfacer sus talentos e inquietudes, pero sin someterle a ningún tipo de agobio.
  • Es muy positivo fomentar su participación en las áreas de interés que haya manifestado, estimulándole a saciar su curiosidad.
  • Disfrutar en familia de actividades culturales, conversar sobre la actualidad, o compartir momentos de lectura, ayuda a satisfacer su avidez por aprender de una forma emocionalmente muy enriquecedora.